En 90 días sabés exactamente cuánto ganás, qué ajustar y cómo tomar decisiones que no dependan de tu intuición.
Trabajamos en definir sueldos, separando las finanzas personales del negocio, ajustamos precios y mejoramos la rentabilidad del negocio un 140%.
Logró generar hábitos financieros que le ayudaron a mejorar las finanzas de su negocio, ahorrar de manera regular, pagarse su sueldo y aumentar la rentabilidad en 22 puntos.
Ellos lograron:
- Separar las finanzas
- Pagarse un sueldo
- Incrementar su rentabilidad
- Ordenar el flujo de efectivo
- Planificar metas financieras a corto, mediano y largo plazo
- Empezar a invertir para sus objetivos
¡En sólo 45 días!
Trabajamos desde el comienzo para arrancar con las finanzas organizadas.
Definimos la reserva de dinero que separa cada mes para el pago de impuestos del trimestre.
Como dueños de un negocio gastronómico familiar, lograron entender dónde estaba yendo su dinero, implementar un control de gastos efectivo, conocer la rentabilidad del negocio y en el medio tomaron decisionbes financieras importantes para el crecimiento de su negocio.
Vas a dejar de improvisar con tu dinero y vas a tener una visión clara de lo que ganás, gastás y te podés pagar cada mes.
Vas a aprender a organizar tus cuentas para que dejes de mezclar todo y puedas tomar decisiones con datos concretos.
Gracias al método 1-a-1 vas a eliminar el caos financiero y empezar a actuar desde el orden y la seguridad.
Vamos a definir tu sueldo, tus metas de ahorro e inversión, y construir paso a paso tu estabilidad económica.
Vas a contar con plantillas listas para usar, seguimiento personalizado y hasta un asistente financiero con inteligencia artificial para ayudarte a interpretar tus números.
Más allá de los números, vas a sanar tu vínculo con el dinero y crear hábitos que te permitan vivir en paz, con libertad y propósito.
Soy contadora pública, asesora financiera y consultora estratégica. Trabajo con dueñas de negocios que ya crecieron y ahora necesitan reorganizar su estructura financiera para que ese crecimiento sea sostenible.
Mi propia crisis no fue de dinero. Fue de decisiones.
Tenía un negocio que funcionaba: facturaba, pagaba, cumplía. Pero sostenerlo dejó de ser liviano. Cada decisión pesaba más. Cada nuevo cliente traía más presión. Y yo, que sabía leer números, entendí que el problema no era técnico.
Era estructural.
Una mala decisión de cash flow me mostró algo que cambió mi forma de trabajar para siempre: un negocio puede funcionar y al mismo tiempo no estar diseñado para sostener a quien lo lidera.
Desde entonces, mi foco no es que factures más. Es que tu negocio funcione con criterio, con estructura y sin depender de tu aguante constante.
Hoy acompaño a dueñas de negocio a tomar las decisiones financieras que su negocio necesita para ser sostenible. Con cercanía. Con método. Sin improvisar.
Porque el éxito no es cuánto factura un negocio. Es cuánto sostiene a quien lo lidera.